26/4 – 20hs. – CINECLUB CON LOS OJOS ABIERTOS (Villa Giardino)

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CINECLUB CON LOS OJOS ABIERTOS. ¿Qué es mi cineclub hoy? Una práctica estética y política que enfrenta y responde a una lógica audiovisual dominante, característica del cine que se ve en salas, que normaliza un tipo de vínculo con las imágenes y que traiciona el poder emancipador propio del cine. Se trata de programar películas que reconstituyan el vigor perceptivo del público y que estimulen una actitud crítica sobre el mundo en el que se vive. (Roger Koza)

El viajero, de Abbas Kiarostami, Irán, 1974

71 minutos / ATP

Antes de la película principal se proyectará el cortometraje No todos los trenes van al mar, de Natalia Cárdenas, Argentina, 2008

El primer largometraje de Abbas Kiarostami contiene, potencialmente, la totalidad de su cine y, como suele ocurrir con las operas primas de los grandes maestros, se trata de una obra maestra. Como en los cortometrajes anteriores a El viajero, los protagonistas son los niños, aunque no se trata en este caso de un film con fines pedagógicos. La historia: un niño obsesionado por ir a Teherán a ver un partido de fútbol empieza a juntar dinero como puede. Tiene que escabullirse del control de su familia y el colegio. En un pasaje bellísimo, el niño oficia de fotógrafo escolar con una cámara que no funciona. Por cada foto posa un alumno de la escuela, incluso algunas madres. De algún modo, Kiarostami destituye la inocencia para convertirla en expresión poética. En otras palabras, determinados eventos ordinarios son trastocados para elevarlos a un contexto extraordinario. Como ocurriría tres décadas después con Offside, de Jafar Panahi, discípulo de Kiarostami, el fútbol y el deseo de un niño por entrar a la cancha funcionan indirectamente como un espejo en el que se reflejan la incompatibilidad e inconmensurabilidad entre el mundo adulto y el de la niñez. La cámara, como en ¿En dónde está la casa de mi amigo?, se mantiene irrestrictamente a la altura del niño que sostiene el relato. Es una perspectiva, una premisa ética y estética. Y también un análisis político: la niñez no es una institución, es más bien una forma que se institucionaliza. En el estadio tiene que esperar unas horas hasta que comience el partido que tanto espera. Explora la cancha y sus alrededores. Observa nadar a otros niños en una pileta del club y decide dormir una siesta. Todo esto no sólo sirve para que Kiarostami introduzca dos secuencias oníricas en las que se pueden ver las posibles puniciones que le esperan al niño, sino también para determinar el cruce entre el deseo y la ley en un orden social específico. Tan magistral es esta pieza temprana que tiene la delicadeza de ocultar su perfección. Roger Koza.

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