EL MEJOR FILME ESTA POR HACERSE

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He seguido muy atentamente el intercambio de opiniones generado en nuestro blog a raíz del documento que firmamos en octubre de 2008. ‘Ladran Sancho, señal que cabalgamos…’, decía el gran Quijote. Nunca antes en Córdoba, se tuvo la intención de aglutinar la tarea cineclubística alrededor de una idea que está muy lejos de ser mezquina y está más cerca del ser amplia, solidaria y abierta. Liliana Malem, entonces Directora del Área Cine, TV y Video de la Secretaría de Cultura de la provincia, junto conmigo, trabajador del Área mencionada, hicimos una convocatoria general a un primer encuentro de cineclubes a nivel provincial. Hubo muchas ausencias locales, pero primaron las presencias del interior que, venidos desde lejos, aprobaban ser tenidos en cuenta, cada uno proyectando cine a través del Cine Club que formaron en su ciudad y/o pueblo. Todos participaron y ninguno se rasgó las vestiduras, a la hora de contar la experiencia que traían: 20 cineclubes hechos a pulmón y con mucho, pero mucho cariño por el cineclubismo, exhibían películas que nunca podrían verse en sus lugares, aún existiendo cines comerciales, una minoría abrumadora pensando que la provincia de Córdoba tuvo más de 300 salas de cine en su mejor momento, apenas 20 añitos atrás. La Lic. Malem tuvo que irse a menos de un año de haber asumido,  por la inutilidad de su proyecto (más personal que colectivo) y, sin lugar a dudas, el proyecto de cine clubes, hoy llamado COSECHANDO CINECLUBES, fue lo más importante de su desgraciada gestión al frente de la ahora con rango Subdirección de Cine.

Varias reuniones entre cineclubes, realizadas en Capital y el interior, afianzaron una propuesta con varios puntos importantes:

1.- Saber cuántos y quiénes somos;

2.- Incorporar a la Ley de Cine el reconocimiento de la tarea cineclubística;

3.- Generar un espacio de distribución de películas entre los cineclubes;

4.- Organizar cursos y presentar realizadores en gira con sus películas, haciendo algo que nos interesa y mucho: cultura y pedagogía con el cine y

5.- Realizar nuestra SEMANA DEL CINECLUBISMO que acaba de finalizar con amplia cobertura en los medios y una mejor presencia de público, tanto en Capital como en el interior.

‘Buenos y malos recuerdos vengan a mí’, dice Jean-Pierre Melville en su filme EL EJERCITO DE LAS SOMBRAS. En este estadio de las cosas, no nos olvidamos de los pioneros del cineclubismo en Córdoba: Daniel Salzano y otros (Sombras, El Ángel azul) y Jorge Salvador y otros (Lumiere), ambos en la década del 60: cada uno con su estilo y particular manera de ver el cine. No dejamos de lado a Elodías, Cinematheque y el Cine Club del Colegio Médico, funcionando en el Luz y Fuerza, antecedente inmediato del hoy Cine Teatro Córdoba-Buen Cine. El 22 de febrero de 1981, es el día fundacional del Cine Club LA QUIMERA, en el Teatro de los Siete, en la torre de H. Primo y Puente Avellaneda, 28 añitos recién cumplidos y en forma ininterrumpida.

“No se trata de que el pasado arroje luz sobre el presente, o de que el presente arroje luz sobre el pasado; más bien, la imagen es aquello donde el pasado converge con el presente en una constelación’, al decir de Walter Benjamín. En esa constelación, debemos ir definiendo y reconociendo si lo que hacemos es un cineclub, un cine arte, una sala de cruce, una sala de estreno y las demás. Y es allí aplicable aquello popular que pregona ‘zapatero a tus zapatos’. En la discusión que da origen a esta reflexión, hay pocos zapatos y muchos zapateros. Y si estamos de acuerdo con que el cine ‘es la verdad a 24 cuadros por segundo’, según dice Jean-Luc Godard, debemos rebobinar, enhebrar nuevamente la película y… dar de nuevo. Sólo que para eso, hace falta humildad y honestidad, virtudes humanas indelegables. Será posible sostener en alto nuestras banderas cineclubísticas con la humildad con que pedimos se reconozca el trabajo que hacemos desde años? Será posible sostener nuestras banderas cineclubísticas con la honestidad que da la palabra del pensamiento con la acción inmediatamente cotidiana? Y qué de la coherencia entre lo teórico y lo práctico? O…es mucho pedir?

Debemos preguntarnos qué hace el Estado que parece (parece?) interesado en nuestra educación y conocimiento al respecto de la tarea como cineclubistas? Cómo logramos ver con nuestra cinefilia, los más de 20 mil filmes que se hacen en el mundo por año? Apenas un 4 por ciento de ese cine, llega a nuestras pantallas comerciales, claro. Tenemos derecho a conocer el cine que se hace en lugares remotos del mundo o en un país vecino como Bolivia o en nuestro propio país donde apenas el 12 por ciento de la producción local puede verse en los cines. Los cineclubes y las salas independientes, son los lugares propicios para poder asomarnos a la cultura del cine del mundo y esquivar la mezquina oferta comercial que hacen los multicines, envasados en pochoclos y en un cine de cartón estupidizante.

El próximo ciclo de LA QUIMERA está dedicado a exhibir por primera vez en Córdoba, los DIARIOS de David Perlov. ¿Saben de él los “cineclubistas” que aprovechan un lugar dónde poder expresarse libremente, como el blog de los cineclubes? ¿Porque no mostraron antes la obra de este documentalista, amigo de los seres humanos? Muchas veces nos preguntan en LA QUIMERA porqué no hacemos un ciclo dedicado a un autor, a una escuela, a una corriente, etc. Pueden pedírselo a los otros “cineclubes”, ¿no?

Precisamente Perlov, en un reportaje responde: ‘Las noticias de la televisión son la prueba: escenas vibrantes del azar. Cuando Degas y los impresionistas quisieron atrapar el gesto del instante, la luminosidad cambiante, esbozar la velocidad, pintar rápidamente los espacios naturales, se decantaron por los pasteles en lugar de la pintura al óleo. Los pasteles son la gran invención del siglo XIX. Salieron de los talleres para bajar a las calles y atrapar la vida tal cual es. Lo natural no existe. Dejarse filmar por una cámara es otra cosa, desde luego, y éste es nuestro tema: es una naturalidad que me recuerda el conflicto del individuo consigo mismo de cara al espejo. Me gusta esta libido que se crea desde que tengo la cámara para filmar algo que se deja filmar. La incomodidad que esconde la joya’.

Juan José Gorasurreta (el de la quimera cordobesa)

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