Hoy: Los DIARIOS de PERLOV en LA QUIMERA (en LA LUNA)

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Mayo de 1973. Me compro una cámara. Quiero filmar yo mismo y para mí mismo. El cine profesional ya no me atrae. Filmo día tras día en busca de otra cosa. Me interesa sobre todo el anonimato. Necesito tiempo para aprender a hacerlo.

David Perlov

20.30hs.Diarios I (1973-1977)
21.30hs.  – Diarios II (1978-1980)
David Perlov. Israel. 110 min.

Cineclub La Quimera en el Teatro La Luna. Pasaje Escutti esquina Fructuoso Rivera, Barrio Güemes. Entrada libre / Contribución voluntaria.

más info: laquimera.wordpress.com

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Una entrevista con David Perlov

Perlov: La idea del diario germinó antes de la guerra, pero de una manera muy precisa. En aquel momento yo estaba ocupado en seis filmes sobre gente que rememoraba sus recuerdos de la Guerra de la Independencia. Un trabajo de periodista, de hecho. Estos filmes estaban destinados a la televisión. Era la primera vez que trabajaba con una cámara 16 mm BL. Hasta entonces había trabajado con una 35 mm, que es una cámara pesada y complicada que exige una puesta en escena precisa. Me encontraba en la azotea de una casa de Jerusalén para hacer una toma que describiese el lugar donde los árabes habían bombardeado la agencia judía con un coche bomba. De repente, una joven prostituta apareció en la azotea, como si llegara de otro planeta. Hablé con ella y me olvidé de lo que había ido a hacer. Su monólogo era impresionante. Era evidente que con mi nueva pequeña cámara podía fácilmente fotografiarla y registrar su voz. Y me dije: «He aquí, esto es lo que debo hacer… errar con la cámara en la mano y filmar». Era lo que ya había hecho antes en el film En Jerusalén . Pero el material era pesado, complicado y la producción exigía un gran presupuesto. La grabación directa era otra historia. Hoy en día es diferente, gracias a las cámaras ligeras y rápidas, las grabadoras electrónicas, las iluminaciones simples y los pequeños equipos. Las noticias en la televisión son la prueba: escenas vibrantes del azar.

Kolnoa: Es una cuestión de la técnica.

Perlov: Sí, pero sin técnica no haces cine, ni de un tipo ni de otro. Cuando Degas y los impresionistas quisieron atrapar el gesto del instante, la luminosidad cambiante, esbozar la velocidad, pintar rápidamente en los espacios naturales, se decantaron por los pasteles en lugar de la pintura al óleo. Los pasteles son la gran invención del siglo xix . Salieron de los talleres para bajar a las calles y atrapar la vida tal como es.

Kolnoa: Tu diario muestra fotos tomadas en vísperas de la Guerra del Yom Kippur y en el mismo Kippur. Ya habías hecho tomas antes de la guerra.

Perlov: Filmé un diario sin saberlo, pero la decisión clara y limpia de hacer un diario y llamarlo «diario» nació en el curso de una entrevista que mantuve con André Schwartz-Bart. […] Comencé el diario en el torbellino de sentimientos amargos de la guerra y la melancolía que los acompaña. El diario estaba entonces encarado a lo que pasaba en el exterior y no en el interior, y comencé a filmar los diarios televisivos. Antes de la guerra estaba en plenas conversaciones con el Ministerio de Asuntos Extranjeros por un proyecto que no salió adelante, un film de gran envergadura, que se titulaba Identidad … Este film iba acompañado de muchas personas y de una completa libertad de acción… No tenía la paciencia de esperar los procedimientos burocráticos y comencé a hacer tomas por mi cuenta. Filmé el mar, quería filmar el Yom Kippur visto desde mi ventana, la doble sinagoga… Estas imágenes se insertaron en mi diario, mis ensayos vacilantes. Una pura cuestión de azar. La puesta de sol al inicio del Yom Kippur… La sinagoga estaba situada ante mí. De allí salían los hombres para ir a la guerra.

Kolnoa: En tu diario dices: «He decidido cambiar mi manera de hacer cine y recomenzar de cero», y añades «de documentar lo banal, lo cotidiano».

Perlov: Sí, recomencé de cero, desde el principio. Ya había realizado muchos filmes… trece años de trabajo intensivo… La gente de los estudios de la Columbia había visto el combate de Latroun en el film 42:6 (un film biográfico sobre Ben Gurión) y me propuso realizar un film. El guión era estúpido. Dije que no. Mi período hollywoodiense ya había pasado. Aspiraba a otra cosa, a otro cine, a nuevas vibraciones y a la libertad. Lejos de todo ese comercio. […]

Kolnoa: En tu diario dices: «Filmar por la ventana de mi casa como por la ventanilla de un tanque…». Dices: «A partir de ahora, hay que hacer reportajes y no puestas en escena». Comentaste que hacer un diario es un acto político.

Perlov: En relación con Diary, dije que era una especie de acto político. Quería decir que era un compromiso más profundo o, para ser más preciso, un compromiso directo: expresar opiniones sobre cosas que pasan en la sociedad. Por otro lado, hablaba de mi compromiso vital. Se trata igualmente de un compromiso que hay que decidir tomar. Filmar un diario personal es ser el reportero de uno mismo, documentar y no ilustrar.

Kolnoa: En Diary hablas de «filmar de frente» y lo demuestras. Filmas el Muro de las Lamentaciones desde un ángulo y dices: «No es bueno». A toma frontal, dices: «Bueno».

Perlov: Sí, quería ser muy didáctico. En Diary estas palabras están asociadas a la guerra, existe una implicación con la guerra, el frente y, al mismo tiempo, con el cine bajo un ángulo de combate. […]

Filmar, en general, es un acto agresivo. Mirad las viejas cámaras y veréis que estaban construidas como ametralladoras. Siempre he valorado filmar de frente, pero también me gusta la cámara que acaricia. Me gusta la colaboración entre la persona que filma y la que es filmada, como en el caso de los retratos de pintores. Ya en mi film En Jerusalén estaba interesado por la vista frontal y en particular por la reacción de la gente al hecho de ser filmada. Hay los que estaban contentos de posar y aquellos que sólo echaban una mirada furtiva a la cámara.

Alguien me dijo: «Pero así la gente pierde naturalidad», como si quisiera decir que debe filmarse con la cámara escondida —algo que gusta mucho a los ingleses y a los americanos— para preservar la visión natural o la naturalidad. Detesto la cámara escondida que se introduce en la intimidad de la gente. ¿Qué significa «natural»? ¿Cuándo son naturales las personas? André Gide ha dicho en su diario que cuando uno se mira en el espejo, no se mira directamente a los ojos, sino que «posa», ya que si el individuo se mirase directamente a los ojos se desvanecería. Los hombres interpretan sin interrupción: son constantemente filmados. Nunca son naturales. Hablo contigo y soy filmado frente a ti, hablo con Uri y soy filmado de cara a él. Lo natural no existe. Dejarse filmar por una cámara es otra cosa, desde luego, y éste es nuestro tema: es una naturalidad que me recuerda el conflicto del individuo consigo mismo de cara al espejo. Personalmente me gusta esta libido —como el encuentro entre un hombre y una mujer— que se crea desde que tengo la cámara para filmar algo que se deja filmar. La incomodidad que esconde la joya.

Irma Klein y Uri Klein, « An interview with David Perlov» , Kolnoa , verano de 1981, The Israeli Cinema Institute, publicado por Hakibutz Hameuhad.
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