El Cuerpo – algunas ideas sobre Oh Uomo!

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En casi toda la producción de cine que pasa por nuestros ojos, el cuerpo humano es tratado como un mero soporte, una especie de aparador sobre el que una cabeza parlante se encarga de conferir humanidad a los personajes, la única con capacidad de expresarse, de sentir, de cambiar. 

Oh Uomo!, de Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucci, pone en primer plano al cuerpo (con cabeza incluida). No como un mecanismo ejecutor de ordenes/acciones provenientes de una mente que piensa y habla, sino como un mapa o un pergamino en el que se plasman los procesos sociales e históricos del devenir de la humanidad. 
El cuerpo humano lacerado, deformado, destrozado, por la guerra. La guerra como una entidad, como un estado mental, como algo. La guerra no tiene forma ni imagen, no hay concepción, ni entendimiento para semejante miseria. La única verdad esta puesta en esos cuerpos. En esa mirada, una mirada sostenida e inquebrantable. La mirada del que vivió eso que llamamos guerra.
El cuerpo humano como el núcleo generador de una potencia, de una fuerza, de una voluntad de límites inimaginables. Ese cuerpo (el portador de la fuerza), es el causante de su propia destrucción (física y ontológica). El mismo cuerpo que luego tiene la voluntad de seguir, de no perecer en su desintegración, el mismo cuerpo, que se parcha, se reconstruye gracias a su potencia y sigue camino. Entonces el cuerpo también se configura como una paradoja: es el mismo ser (el humano) el que busca preservarse a la vez que  intenta destruirse. Es él mismo, sujeto y objeto de su propia voluntad (destructora / constructora). 
Oh Uomo! es también, un discurso sobre el cine: el colage de imágenes de archivo, es el mecanismo que utilizan los autores para dar su idea del mundo y de la historia. La fuerza y la  grandeza de esta película residen en la forma en que se realiza este montaje, forma que implica una ética: la del distanciamiento. No manipular las imágenes del pasado, sino simplemente juntarlas de una forma determinada para así expresar una idea sobre lo que las imágenes muestran. Ese es el cine puro, el cine que nos hace reflexionar y ser un poco mejores personas. Gracias a la gente que reivindica este cine, y lo hace visible para todo el mundo. 
Ramiro Sonzini   

En casi toda la producción de cine que pasa por nuestros ojos, el cuerpo humano es tratado como un mero soporte, una especie de aparador sobre el que una cabeza parlante se encarga de conferir humanidad a los personajes, la única con capacidad de expresarse, de sentir, de cambiar. 

Oh Uomo!, de Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi, pone en primer plano al cuerpo (con cabeza incluida). No como un mecanismo ejecutor de ordenes/acciones provenientes de una mente que piensa y habla, sino como un mapa o un pergamino en el que se plasman los procesos sociales e históricos del devenir de la humanidad. 

El cuerpo humano lacerado, deformado, destrozado, por la guerra. La guerra como una entidad, como un estado mental, como algo. La guerra no tiene forma ni imagen, no hay concepción, ni entendimiento para semejante miseria. La única verdad esta puesta en esos cuerpos. En esa mirada, una mirada sostenida e inquebrantable. La mirada del que vivió eso que llamamos guerra.

El cuerpo humano como el núcleo generador de una potencia, de una fuerza, de una voluntad de límites inimaginables. Ese cuerpo (el portador de la fuerza), es el causante de su propia destrucción (física y ontológica). El mismo cuerpo que luego tiene la voluntad de seguir, de no perecer en su desintegración, el mismo cuerpo, que se parcha, se reconstruye gracias a su potencia y sigue camino. Entonces el cuerpo también se configura como una paradoja: es el mismo ser (el humano) el que busca preservarse a la vez que  intenta destruirse. Es él mismo, sujeto y objeto de su propia voluntad (destructora / constructora). 

Oh Uomo! es también, un discurso sobre el cine: el colage de imágenes de archivo, es el mecanismo que utilizan los autores para dar su idea del mundo y de la historia. La fuerza y la  grandeza de esta película residen en la forma en que se realiza este montaje, forma que implica una ética: la del distanciamiento. No manipular las imágenes del pasado, sino simplemente juntarlas de una forma determinada para así expresar una idea sobre lo que las imágenes muestran. Ese es el cine puro, el cine que nos hace reflexionar y ser un poco mejores personas. Gracias a la gente que reivindica este cine, y lo hace visible para todo el mundo. 

Ramiro Sonzini

Texto Extraído de la revista Nuestra Musica, Año 3 – Nº 19

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2 comentarios to “El Cuerpo – algunas ideas sobre Oh Uomo!”

  1. Carlos Says:

    omo puede conseguirse esta pelicula, para trabajar en educacion?
    Gracias, carlos.

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