18/9 – PEDRO COSTA en LA NOCHE DEL CAZADOR

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21 HS. – CINÉFILO – BV. SAN JUAN 1020, CASI ESQUINA MARIANO MORENO

Nuevo Ciclo: Vote por Pedro (Costa)

Casa de lava

Casa de lava, de Pedro Costa (Portugal, 1995, 110 min.).

La caída de un hombre en una obra en construcción en Lisboa, el traslado de éste por parte de una enfermera a su lugar de origen, en Cabo Verde, es todo lo que necesita Pedro Costa para introducirnos, en éste su segundo film, al prólogo ya acabado de gran parte de su filmografía posterior.

La obsesión de Mariana (la enfermera) por cuidar de Leao (el accidentado) es la misma tozudez de aquellos que no quieren emigrar a la metrópoli, y acaso la misma porfiada resignación de aquellos que, como ella en Lisboa, no saben muy bien porqué deben permanecer allí, en Cabo Verde. Y parten, deben partir.

Lo que antes de arribo de los portugueses- colonización, extracción, devastación -era un paisaje ensoñadoramente verde, se ha convertido ahora, un poco antes, y seguramente después, en una geografía oscura, gris, desolada. Es desde ese lugar donde Costa lanza -casi se podría decir programáticamente- una singularísima noción de puesta en escena (el plano más que la relación entre los mismos) que va a culminar en la apoteosis fantasmagórica de Juventud en marcha. Es en ese lugar-y no en otras ruinas posteriores, esta vez urbanas- donde los personajes de su cine adquieren, imperecederamente, esa suerte de inconsistencia material, de un agobio pretérito, de una profunda pero sutil melancolía, de una callada amabilidad.

Porque el lugar aquí importa, y mucho. Invirtiendo las habituales relaciones colonia-metrópoli (inmigrantes pauperizados al margen de un sistema -cualquiera que éste sea- sobreviviendo en un mundo que nunca estuvo hecho para ellos), Costa sitúa la acción desde Lisboa a Cabo Verde en busca de… ¿en busca de qué? Es difícil determinar exactamente qué clase de film es Casa de lava, o más bien cuáles son la clase de cosas que se ven, que hay que ver allí.¿ Qué significan esos rostros, esas siluetas (todas mujeres) paradas sobre el suelo de lava, en el comienzo del film? Todas, excepto Mariana, están tomadas en primeros planos. No parecen estar esperando algo, sus miradas, sus gestos corporales, son la de aquellos que no esperan nada, la de aquellos que permanecen, que están allí desde mucho antes de la llegada de los portugueses, de la llegada de Mariana. Todas nos miran, nosotros sólo podemos mirar la nuca de Mariana.

Hay algo en el orden de la permanencia en Casa de lava, una nota, una clave, un rasguido de género. No es casual que el film pivotee en torno a una figura que no es de allí, pero que tampoco es de allá, una figura que no pertenece a nadie y que por lo tanto pertenece a todos. Aceptada, rechazada, deseada, Mariana se aferra desesperadamente a Leao (deseo, transferencia, mesiánico sentido del deber-o todo esto junto a la vez-no es lo que verdaderamente importa aquí), buscando dilucidar extrañas historias, erráticos comportamientos, hurgando en los cajones, escuchando fábulas mortuorias. Y encuentra.

Encuentra lo que se ve en el film desde su comienzo: retazos, huellas, pistas de un fenómeno devastador. Lo que Claire Denis, en esa gran película que es Bella tarea, visualizaba a través de una poética de los cuerpos, el anacronismo legionario actuando con-contra un “otro” inabordable y un paisaje inmodificable, Costa lo presentiza en una poética del paisaje ya transformado y de los cuerpos que deambulan en torno a él, que lo transitan, del cual quieren escapar, desde el cual no quieren partir, intuyendo secretamente que no hay lugar posible donde huir, advirtiendo cegadoramente que ese es el único lugar al que pertenecen, o que los pertenece a ellos.

El violinista con más de veinte hijos, Bassoe, el símil dialogal de Ventura en Juventud en marcha sentencia ante Mariana: “aquí ni los muertos descansan…tu deberías oírlos como yo”.Tal vez oírlos, seguramente verlos, porque Pedro Costa no filma certeros antecedentes explicativos, filma el enigmático transcurrir de las consecuencias.

Fernando Pujato

+ Pueden leer una extensa y excelente entrevista a Costa publicada en el blog de la publicación española Letras de Cine.

+ Programación restante de la retrospectiva dedicada a Pedro Costa:

18/09– Casa de Lava (Portugal, 1995)

25/09– Ossos (Portugal, 1997)

04/10– No Quarto da Vanda (Portugal, 2000)

11/10-Juventude em Marcha (Portugal, 2006)

18/10– Où gît votre sourire enfoui? Onde jaz o teu sorriso? (¿Dónde ha ido tu sonrisa escondida?) + Ne change rien (Francia/Portugal, 2005)

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