16/10 – PEDRO COSTA en LA NOCHE DEL CAZADOR

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21.30 HS. – CINÉFILO – BV. SAN JUAN 1020, CASI ESQUINA MARIANO MORENO

Ciclo Vote por Pedro (Costa)

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¿Dónde yace tu sonrisa escondida?, de Pedro Costa (Portugal/Francia, 2001, 104 min.) + Ne change rien, de Pedro Costa (Portugal, 2005, 12 min.)

El cine no tiene que ver con la calidad,sino con la moral,con la ética.

Serge Daney. Cine,arte del presente.

Falta su imagen, faltan ellos.Daney y Godard los adoran,Deleuze ( en sus libros sobre el cine ) los coloca a la altura de los maestros, en las Movie Mutations se los menciona permanentemente. Al igual que Vigo, Dreyer, Syberberg, Vertov – por nombrar algunos de los que ya no están, la lista podría extenderse hasta nuestros días – sus films no están vedados, escamoteados, soslayados, y parecen pertenecer a una época del cine que sólo existe en los libros y en la imaginación de aquellos que aún creen pertenecer a su historia.

En una primera aproximación el documental de Pedro Costa es de una sencillez casi apabullante: la cámara está fija en el cuarto de edición donde vemos, casi siempre, a Huillet de espaldas sentada frente al monitor y a Straub que se aproxima, interroga, habla, sale por la puerta, sigue hablando fuera de campo; y también vemos parte deSicilia sobre el que están trabajando. ¿Eso es todo ?, salvo el plano final: Straub se dirige hacia una puerta, titubea frente a ella ( ¿ no la puede abrir o no la quiere abrir ?, hay algo misterioso allí detrás ) y finalmente se sienta en una escalera, fumando un cigarro y llevándose las manos a la cara ( ¿ acaso llora ? ); una presencia diminuta, gris, humana, que contrasta fuertemente con la ancha puerta de un color fortísimo, un plano sobrecogedor que trasmite una soledad desgarradora. Eso parecería ser todo.

Pero dentro de ese todo vemos el trabajo de los cineastas; no sólo a través de Siciliasino el que van realizando sobre este, un cineasta filmando la filmación – y a los filmadores – de un film. Respetando el blanco y negro del film de los Straub ( los colores aparecen cuando se lo deja a un lado ) la luz del documental también se acomoda al cuarto de edición y los únicos momentos en que ésta restalla ante nuestros ojos son cuando Huillet prende la lámpara situada a su lado o cuando Straub abandona el cuarto, bien porque lo “hechan”, bien porque al revés – o como complemento – de su pareja necesita pensar de pie, caminando, moviéndose desordenadamente para ordenar el orden metódico de Huillet.

Costa nos muestra –  porque ellos así lo muestran –  la meticulosidad rayana en la obsesión en el tratamiento de cada plano: cada detalle ( un imperceptible movimiento de la mano, una sonrisa en los ojos, un párpado que se cierra ) se analiza, se discute y se compara ejemplificadoramente con otros films, otros directores. Un diálogo abierto hacia el cine, una metarreflexión sobre el valor de las imágenes y el sentido de filmar lo que se filma; una elección estética ( al igual que la de Costa en el tratamiento del documental )  que informa sobre una apuesta ética ( al igual que la obra de Costa ) en un  lugar – el cine de hoy – en el que estos conceptos parecerían ser el residuo molesto de visiones y discusiones un tanto mas gloriosas. Parecería; porque Straub, Huillet, Costa y “todos ellos” siguen empeñados en discutir, en problematizar las imágenes facilistas de la historia, en trabajar casi artesanalmente porque eso es lo que se debe hacer para producir un film, en ejemplificar ejemplarmente la cegadora sentencia daneysiana. Cine de la resistenza, resistencia del cine, cine resistente.

Mostrar tu trabajo por medio de ( parte de ) el proceso productivo de otro film, mostrar el resultado – y sus implicaciones – del trabajo de otros sobre el cine, sobre tu cine, no es algo tan banal y sencillo como parece.Exponer la subjetividad ( objetivamente ) es también exponerse a la mirada subjetiva de los otros, estén o no dentro del plano.

Que una película pueda sugerir estas cordenadas, presentizar ausencias ausentes por demasiado tiempo, se sitúe en el inagotable derrotero de un diálogo acerca de ( y sobre ) el cine, y que además nos regale la extraordinaria “actuación” de sus protagonistas no es algo habitual, pero afortunadamente tampoco infrecuente.Y no produce acostumbramiento.

Faltaba su imagen, faltaban ellos.Una comedia ( casi ) hawksiana los trajo hasta aquí, desde las habituales sombras del olvido hasta la luz de una sonrisa por descubrir.

Fernando Pujato

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