Archive for 29 abril 2010

Aproximaciones críticas a SANTIAGO de Joao Moreira Salles

29 abril 2010

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Podría decirse que esta película tiene un aire Proustiano, el mismo realizador lo admite. Tanto director, como dirigido, se embarcan en un viaje al pasado, en busca de un tiempo perdido. Recobrar el tiempo de la niñez y también recobrar aquellos trozos de filmación efectuados hace más de una década. Allí, en esos rincones ocultos tras el follaje de la memoria, la verdadera percepción de los objetos se encuentra en el recuerdo. Mirar una silla, un árbol o una habitación vacía produce sensaciones y asociaciones rescatadas azarosamente del olvido. La vida no es comprendida al ser vivida, sino en el recuerdo, recordar es terminar de vivir aquello que se vive y se recuerda. Santiago dedicó gran parte de su existencia a escribir la historia de los más diversos linajes aristocráticos que habitaron la tierra. Para Santiago, ellos no están muertos, ya que él los ha salvado de la muerte mediante su prodigiosa memoria y la escritura. A su vez, Salles, a través de su cine, nos invita a vivir sus recuerdos mediante este testimonio fílmico. El cine participa de una naturaleza similar a la de los sueños y los recuerdos. Pasolini sostuvo, que “todo esfuerzo reconstructor de la memoria es una “continuidad de im-signos”, es decir, de modo primordial, una secuencia cinematográfica.”(P.P. Pasolini, cine de prosa y cine de poesía.).

En el film, como el mismo realizador también lo admite, se exponen decisiones a las cuales enfrentarse a la hora de construir una obra y a la vez se narra el proceso creativo con sus consiguientes frustraciones y hallazgos. Se recurre a lo que podría denominarse una “narración a la segunda potencia”. Por una parte la narración del proceso y por la otra, el contenido del mismo. Nos encontramos ante un documental, pero al mismo tiempo ante un ensayo sobre cine.

En el cine regido por Modelo de Representación Institucional, el cineasta entrega el producto acabado y permanece en una suerte de invisibilidad artística. En el cine moderno, la premisa es “hacer sentir la cámara”. Se trata, como dice Adrian Martin, de un cine del riesgo, no del dominio o del control que caracterizaba a la institución del cine clásico.
Hay una escena en la cual Salles, a través de planos de su antigua casa, se pregunta cómo estaban dispuestos los objetos originariamente antes de ser filmados y modificados por la puesta en escena ¿Había allí una silla o una silla y un florero?. El paso del tiempo ha tornado difusas las fronteras entre realidad y representación. En este sentido, el film, también se desenmarca del cine tradicional. Esta presente lo que Barthes definió como “la activa dificultad de seguir los estragos del tiempo…en aquellos individuos que, de un modo u otro, luchan para definir sus identidades en relación con los tiempos y sensibilidades cambiantes…”(Roland Barthes, Querido Antonioni).

Entre Salles y Santiago, existe un contraste. Santiago admira, y ha retratado en sus apuntes las vidas de familias aristocráticas. Salles realiza, de alguna manera la operación inversa y retrata a quien fue su servidor. En este acto, el realizador toma un posicionamiento ético y estético. Reconoce, a su pesar, que en los cinco días de filmación no pudo acercarse lo suficiente a Santiago. Santiago no dejó de ser el mayordomo y Salles siguió siendo, de alguna manera, el amo. Esa es la razón por la cual la cámara toma cierta distancia y no hay un primer plano de Santiago en el film.
A través de la repetición el cineasta busca lograr la escena y el plano justo. Flaubert, decía que en una novela una palabra no puede ser cambiada, porque cambia todo el sentido de la novela. Salles nos demuestra que lo mismo puede ocurrir en una película con un plano. La cita de Herzog resulta pertinente, el mejor plano, es muchas veces el que no esta en el guión, aquel que ocurre accidentalmente.

Sebastian Gonzalez

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En sus notas Bresson dice que a veces un conjunto de imagenes bellas puede resultar desagradable. Cada cual tendra sus motivos, el mio principalmente lo resumo en el siguiente sentimiento de Barthes que escribe bajo el titulo de Marcianos: “uno de los rasgos constantes de toda mitologia pequeñoburguesa es esa impotencia para imaginar al otro ( …) alienado por la identidad, la mas fuete de la apropiaciones”. El viaje poetico esta lleno de trampas, pequeñas y grandes miserias no exentas de revelaciones mas tristes que alegres a pesar de lo estrambótico del personaje, sujeto que difícilmente puede resultar simpatico cuando se lo escucha regodearse de su admiración por la clase social que mas tragedias causa a la humanidad pero que al mismo tiempo no puede dejar de darnos lastima por saberlo una victima mas de ese discurso introyectado y repetido con exacta pestilencia. Esos años, del 56 al 86, que el describe como una suerte de paraiso terrenal son justamente algunos de los cuales Freire tuvo que exiliarse de Brasil porque su pedagogia del oprimido estaba resultando suficientemente subversiva contra el tipo de idea que Santiago replica extasiado. Esa es precisamente la diferencia entre los mundos. Pero hay una sensibilidad hacia lo que esta fuera de mi experiencia material pero que puedo integrar para vivirlo en un plano que me permita aunque mas no sea disminuir la distancia entre los mundos; y eso esta lejos del univeso pequeñoburgues y sus epígonos. El director no es sino otro claro ejemplo de esa impotencia para imaginar al otro, incluso lo reconoce en relacion a la ausencia del primer plano. Pero hay algo mas, Santiago no vale por si mismo, sus historias no interesan por ellas, ni por el ni para el; el no vale mas que como reflejo de una memoria, la de Salles, que quiere verse mejor. “Cuando vuelven, en la nueva casa, los recuerdos de las antiguas moradas, vamos al país de la infancia inmóvil, inmóvil como lo inmemorial (…) evocando los recuerdos de la casa no somos nunca verdaderos historiadores, somos siempre un poco poetas y nuestra emocion tal vez solo traduzca la poesia perdida” afirma Bachelard en “La poetica del espacio” uno de los textos más bellos para experimentar la presencia de los espacios, para recuperar sus pesos, sus densidades, sus energias en una dialectica constante entre ese “retorno al pais natal, retorno de aquel que ya no necesita ser invitado” y ese devenir constante que no se arraiga nunca a las geografias. Salles tuvo su cajon de los recuerdos frente a su camara y lo escudriño con la mirada propia de quien no puede mas que mirar su doble. En este teatro de la vida Santiago no solo no dejo de ser un titere y Salles un titiritero, que tiranicamente manipulaba a su muñeco, sino que por esa impotencia implantada a fuerza de educación segregacionista ninguno de los dos pareció sentirse incomodo en sus respectivos lugares…o quiza sí, pero no más que las que marcan las geografias solemnes de los limites humanos trazados con la mirada impotente.

Alexis Cabrolié Cordi

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Conjuro y Apropiación.

Mas de 6000 años de Historia Universal compilados en el transcurso de 30 años, la misma cantidad de éstos trabajando como mayordomo de una familia de la Alta burguesía brasileña y 13 años de espera para editar una película sobre alguien que en ese momento tenía 80 años. El film de J. M. Salles bien podría ser acerca de números, de cómo éstos adquieren su significación dentro de una estructura operante de vida, a través de un discurso público que los pone en circulación social, que los resignifica.
Junto a esto Santiago (2007) es, obviamente, sobre la memoria. La de alguien que casi proustianamente (sólo que aquí se trata de la memoria voluntaria, aquella en la que M. Proust menos confiaba) deposita ante una cámara Reyes y reinas, Papas y arzobispos, Mecenas y traidores, Bethoven y Giotto, valses aristocráticos y recepciones pantagruélicas, Bergman y Fred Astarire (en una secuencia de baile que al parecer ya nadie quiere o puede filmar), Verdi y La Divina Comedia, el esplendor de cuatroccento y el glamour de los albores del siglo pasado. Las Artes y la Ciencias, La moda y las Costumbres al servicio, al arbitrio, a la merced de un arte que cambió para siempre la forma de ver esos mundos, por lo tanto la manera de situarse en ellos.
En forma un tanto menos novelesca y tal vez con menos matices Santiago es, explícitamente, una reflexión sobre el cine, o más exactamente sobre la puesta en escena. Indicaciones sobre cuándo empezar una toma y cómo seguir con ella, preguntas y repreguntas acerca de un tema, metareflexiones en off del mismo realizador sobre el material rodado hace tiempo atrás (“¿el movimiento del agua de la piscina al caer las hojas era natural o una mano fuera de cuadro lo provocaba?”) elucubraciones del porqué de la cámara fija o la ausencia de primeros planos (“estaba muy influenciado por Ozu” o “seguía manteniendo la distancia entre señor y servidor”), arrepentimientos y olvidos (“debí haber filmado el comedor en tal o cual hora del día” o “no tenía más rollo de película”) y la acuciante búsqueda de un plano que no estuviera controlado, ajustado, medido, por la feroz autoconciencia fílmica de Salles…trece años después.
Pero más allá de lo que el director ve de su película -y que a veces pareciera ser lo que tenemos que ver en ella, una suerte de dirección de la mirada- hay un (doble) conjuro y una (doble) apropiación en ella. Al final de su vida Santiago puede exponer ante el mundo, fuera de sí mismo, sus recuerdos, su erudicción, su obra, su nostalgia (“vivo en el Medioevo”) y su postura sabiendo que van a quedar inscriptos, registrados, plasmados en algo más mágico -aunque tal vez igual de perecedero- que los ingentes volúmenes de historia apilados en su mobiliario o en su memoria. Y Salles puede, más de una década después, exorcizar el fantasma de una filmación colocando a ésta en el vórtice de una cavilación que puede tener sus paralelos fuera del cine (“la enfermedad del diario” la denominó cáusticamente R. Barthes) pero que dentro de éste sólo ha sido marginal o esporádica o puntual.
Y, al igual que Sabzián, el entrañable personaje de Primer Plano (1990), Santiago, el seductor personaje de Santiago (2007) toma para sí -aunque en forma menos fraudulenta- algo que no le pertenece en cuanto a su condición de clase: una labor, un oficio, una profesión para la cual nunca estuvo preparado y frente a la cual la estructura societaria exige algo más que ostentar un deseo, poseer imaginación y acreditar una voluntad; exige la pertenencia.
Aquello que de sobra tiene Salles pero que a veces no basta para adueñarse de algo o de alguien; saber que esto se sabe e intuir que otros también lo saben no es una posición cómoda, una postura relajada o una certeza marginal. La tensión que existe entre ocuparse cinematográficamente de otro durante el rodaje y llevar el producto terminado a la pantalla, desembarazándose -o tratando de mantener a raya- del fastidio que provoca aprovecharse de algo ajeno en beneficio propio, es algo que sobrevuela todo Santiago, porque la superación de la incredulidad nunca ha sido fácil de conseguir, y el “valgo más de lo que filmo” aún más difícil de probar.
Hay muchas cosas dentro de una película que es una voz fuera de campo acerca de esa misma película, que es a su vez la película de una pretendida mentalidad transrenacentista frente a la moderna pretensión de encapsular el tiempo en imágenes; una relación casi imposible. Ese “casi” tal vez sea Santiago o como leer La Distinción de P. Bourdieu a través de las formas del cine.

Fernando Pujato

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29/4: CINECLUB COLISEO en Bell Ville

29 abril 2010

21 hs. – SALA SANTA CECILIA CINEMA – Córdoba esquina Sarmiento, Bell Ville.

Ciclo dedicado a Emir Kusturica

21 hs. – La vida es un milagro, de Emir Kusturica (Serbia y Montenegro/Francia/Italia, 2004, 155 min.)

29/4: CINECLUB LA QUIMERA en LA LUNA

29 abril 2010

20.30 hs. – Teatro La Luna – Pasaje Escuti 913 esquina Fructuoso Rivera

Ciclo Anarquista

20.30 hs. – If, de Lindsay Anderson (Inglaterra, 1968, 111 min.)

Podrán leer textos sobre la película en LaQuimera.wordpress.com

29/4: CINECLUB MIREVEA en San Marcos Sierras

29 abril 2010

20 hs. en EL MISTOL (frente a la plaza), San Marcos Sierras / Bono contribución $ 5

20 hs. – Somers town, de Shane Meadows (Reino Unido, 2008, 71min.) + Los novios del puente Mc. Donalds, de Agnès Varda (Francia, 1994, 5 min.)

“Hay una gema en la piedra que han tirado. Hay una veta de oro puro” se puede escuchar en la canción que abre este film menor pero honesto y reluciente, comisionado por una compañía europea de trenes con el fin de promocionar sus viajes, que elude tanto la propaganda como los lugares comunes del típico drama social del realismo inglés de Ken Loach, incluso en su última incursión populista y fantástica de Buscando a Eric. Aquí, dos adolescentes se hacen amigos en las calles de Somers Town; uno proviene de Nottingham y llega a Londres completamente solo; el otro es inmigrante polaco y vive con su padre. Tras un robo, los dos chicos se encuentran y empiezan a compartir su tiempo; los dos están solos, aunque un vendedor de reposeras y una camarera francesa funcionan como reparo y deseo, respectivamente, en sus vidas. Nada particular o dramático sucede en Somers Town, pero pocas películas capturan la secreta ansiedad y angustia que experimenta cualquier adolescente, más allá de que éstos representen no solamente una generación sino también una clase social específica. Sin embargo, el tono que le imprime Shane Meadows al film dista de ser sombrío: es más bien melancólico y cómico, como si sesgadamente se estuviera homenajeando a Chaplin, y no sólo porque casi en la totalidad de su metraje el film transcurre en blanco y negro. Los planos extensos que suelen componer este relato en las antípodas de Harry Potter (si se trata de películas sobre adolescentes) se colorearán en los últimos cinco minutos del film, momento en donde se materializa la única esperanza al alcance de sus personajes, lo que sugiere un particular tipo de magia que nada tiene que ver con la metafísica y la hechicería sino más bien con el deseo y la imaginación.

Roger Koza

28/4: 21 hs. – CINECLUB DE LA TRAPALANDA en Río Cuarto

28 abril 2010

21 HS. – CENTRO CULTURAL DE LA TRAPALANDA – Colón 149 – Río Cuarto

21 hs. – Milagro en Milan, de Vittorio De Sica (Italia, 1950, 92 min.)

28/4: CINECLUB 9 REINAS en Villa Allende: Cine Oriental

28 abril 2010

21 hs. – Oniria Intervalo Cultural / Av. del Carmen 277, Villa Allende, Córdoba.

Ciclo de Cine Oriental

21 hs. – The world, de Jia zhang-ke  (China/Japón/Franica, 2004, 143 min.)

28/4: CINÉFILO / La Noche del Cazador: Otro camino al oeste

28 abril 2010

21 hs. – CINÉFILO / Bv. San Juan 1020 casi esquina Mariano Moreno. Córdoba Capital

Ciclo: Otro camino al oeste

21 hs. – Tres padrinos, de John Ford (Estados Unidos, 1948, 103 min.)

El milagro del Oeste

Allá donde la moral individual es precaria, sólo la ley puede imponer el orden del bien y el bien del orden. Pero la ley es tanto más injusta en cuanto que pretende garantizar una moral social que ignora los méritos individuales de los que hacen esa sociedad.

André Bazin. ¿Qué es el cine?.

Muchas son las películas que han tomado como su tema sustantivo las relaciones entre hombres adultos y un recién nacido, un niño o un adolescente ; casi todas ellas son variantes más o menos refinadas acerca del aprendizaje práctico-moral en el que los varones (en general solteros o separados sin hijos) se ven envueltos para habérselas con alguien no deseado (en general niños rubios, simpáticos y traviesos) y para lo cual la vida los ha preparado muy mal, o no los ha preparado en absoluto. Pero ya lo sabemos, después de unas cuantas situaciones un tanto ridículas -olvidos, pañales y biberones- las cosas se encaminan hacia el final feliz que toda adopción debe tener: los padres sustitutos han terminado por comprender que un niño (ajeno) es lo mejor que les puede haber pasado en sus vidas. Un solo título reciente resume a las claras algo de todo esto: Papás a la fuerza (2009) o como seguir filmando estupideces en forma de comedia.

El único camino que deben transitar los tres personajes del film de J. Ford es aquél que los separa de un pozo de agua al otro y de éste hasta la frontera, no hay ninguna lección de vida allí. Y si bien deben confeccionar algo que se parezca a un pañal o a una mamadera, estos saberes prácticos demandan menos tiempo y esfuerzo que extraer agua de los cactus, leer un libro acerca de la crianza de un bebé o atravesar el desierto de a pie. Tampoco hay situaciones equívocas o dilemas morales, ni vías éticas para resolverlas: si se encuentra a una mujer a punto de dar a luz, sola, agonizando en una carreta en el medio del desierto, lo único que se debe hacer es ayudarla a parir y tratar de salvar al niño. Porque éstos (al igual que el Mito de la mujer y el caballo señalados por A. Bazin en su luminoso estudio del western) eran una condición de existencia futura para una sociedad que, inevitablemente, precisaba de todos aquellos que pudieran ponerse al servicio de la ocupación, conquista y colonización de un territorio tan extenso como inhóspito y salvaje.

Y no es una casualidad que J. Ford “elija” a J. Wayne como el único que ha de sobrevivir a la (casi) imposible empresa de salvar una vida -tan urgente como necesaria- sin agua, ni alimentos, ni medio de transporte; él es el único no creyente del trío, y hubiera sido muy fácil hacer de esto una cuestión de fe o un mandato divino, o adentrarse en el psicologismo de los personajes, en alguna oculta característica bienhechora que sale a la luz en momentos límite. Pero las acciones de los hombres se juzgan aquí, en la dura superficie de la tierra, y la única forma de proceder ante una promesa o una relación de amistad, es hacer lo imposible por cumplirla y lo posible por honrarla, aunque se juegue la propia vida en ello.

Lo maravilloso en el film de J. Ford es insertar un “cuento de navidad” dentro de un western, o utilizar a éste como pretexto para demostrar que los milagros no tiene geografía, género ni edad dentro del cine. Porque así como no nos preguntamos -seamos creyentes o no- si es posible que alguien resucite como en Ordet (2005) de C.T. Dreyer o en Luz silenciosa (2007) de C. Reygadas porque la puesta en escena de ambos films logra que esto resulte totalmente plausible, tampoco es impensable o irreal o fuera de este mundo, que Robert (J. Wayne) llegue a Nueva Jerusalén con Robert William Pedro a salvo. Tal vez las mulas hayan estado justamente allí, en el preciso momento y lugar en que se las necesitaba, tal vez el fantasma animoso de sus dos amigos (los otros “padrinos”: William y Pedro) que lo impelen a no desfallecer caminando detrás suyo, sea lo verdaderamente “real”. En todo caso, no importa demasiado dilucidar si los milagros son posibles o no, lo verdaderamente importante son las figuras involucradas en ello, y las conductas que se desprenden de una situación no tanto impensable como altamente probatoria.

Robar ganado o asaltar un banco ciertamente son delitos -aunque no tan graves como dinamitar un pozo de agua- pero atravesar un páramo inclemente con una vida entre los brazos, sostener un sombrero por encima de tus fuerzas para procurarle sombra a un moribundo, cantar una canción de cuna, sacrificarse por la vida de los otros o minimizar irrisoriamente una condena carcelaria son la significación de algo que está más allá de la fragilidad “moral individual” de la que hablaba A. Bazin, son la excepción a la regla, por lo tanto la regla misma; al menos en este encantador, comédico y valiente milagro terrenal. O como pasar una feliz navidad en el Oeste.

Fernando Pujato

28/4 – CON LOS OJOS ABIERTOS en La Cumbre

28 abril 2010

LA CUMBRE: EN EL CINE LUIS BERTI, BELGRANO 470

28 de abril, a las 20.30hs: PELÍCULA DEL MES

20.30 hs. – Santiago, de João Moreira Salles (Brasil, 2007, 80 min.)La tierra quema, de Raymundo Gleyzer (Argentina, 1964, 12 min.)

El gran desafío para cualquier cineasta que intente filmar una realidad social distinta a la suya es poder interrogar (y evidenciar) su conciencia de clase, que en el cine se expresa en la puesta en escena. João Moreira Salles, hermano del reconocido realizador Walter Salles (Diarios de motocicleta) e hijo de un diplomático y ministro, decide retomar un proyecto pretérito: el retrato fílmico de su mayordomo, un argentino que se crió en el campo y que vivió por décadas con la familia aristocrática del director en una mansión de Río de Janeiro. Este hombre solitario llamado Santiago, ligeramente amanerado y de una memoria prodigiosa, no solamente hablaba seis idiomas, amaba la pintura de Giotto y la música de Verdi, sino que además dedicó toda su vida a escribir una suerte de historia universal de la aristocracia planetaria de más de 30.000 páginas, una empresa extraña para un sirviente, y en perfecta consonancia dialéctica con la empresa de Salles: filmar la servidumbre. Las intervenciones de Santiago son enciclopédicas y existenciales; los aportes discursivos en off de Salles son poéticos y filosóficos. Santiago es un prodigio cinematográfico y una irremplazable clase magistral de cine. Cuando el director explicita (más bien confiesa) por qué jamás ha utilizado el primer plano del rostro de su protagonista se revela el significado preciso de la puesta en escena. El plano es la conciencia del director, decía Deleuze. Ninguna otra película que conozco ha dado cuerpo como Santiago a esa declaración abstracta pero tan tangible y, si se quiere, sabia, que no puede sino conmover y advertir cuán difícil es imaginar la vida de los otros.

Roger Koza

27/4: CINÉFILO / Los Martes del Séptimo Arte

27 abril 2010

21 hs. – CINÉFILO / Bv. San Juan 1020 casi esquina Mariano Moreno. Córdoba Capital.

Continúa el ciclo que Los Martes del Séptimo Arte dedica a Agnès Varda

21 hs. Los espigadores y la espigadora, de Agnès Varda (Francia, 2000, 75 min.) + Dos años después, de Agnès Varda (Francia, 2002, 52 min.)

26/4: CINECLUB JUAN OLIVA en la Ciudad de las Artes

26 abril 2010

20.30 hs. / Sala Digital de la Ciudad de las Artes – Av. Ricchieri esquina Concepción Arenal. Bº Rogelio Martínez. Córdoba Capital.

CINECLUB JUAN OLIVA

Ciclo: El Cine de Arturo Ripstein

20.30 hs. – La reina de la noche, de Arturo Ripstein (México, 1994, 117 min.)

El ascenso, auge y ocaso de la carrera musical de Lucha Reyes se presenta matizado por una serie de situaciones y personajes, reales y ficticios, que componen una “biografía imaginaria” de la vida sentimental de la cantante.

Semana del 26/4 al 2/5 en Cineclubes de Córdoba

26 abril 2010

+ A propósito de la proyección del documental Santiago en el Cineclub Con los ojos abiertos publicamos tres textos de tres críticos distintos de la ciudad.

PROGRAMACIÓN SEMANAL EN CINECLUBES DE CÓRDOBA

LUNES 26/4

CINECLUB JUAN OLIVA en la Ciudad de las ArtesEl cine de Arturo Ripstein
20.30 hs. – La reina de la noche, de Arturo Ripstein (México, 1994, 117 min.)

MARTES 27/4

CINÉFILO / Los Martes del Séptimo Arte: Agnès Varda
21 hs. – Los espigadores y la espigadora
, de Agnès Varda (Francia, 2000, 75 min.)Dos años después, de Agnès Varda (Francia, 2002, 52 min.)

MIÉRCOLES 28/4

CON LOS OJOS ABIERTOS en La Cumbre – Película del mes
20.30 hs. – Santiago
, de João Moreira Salles (Brasil, 2007, 80 min.)La tierra quema, de Raymundo Gleyzer (Argentina, 1964, 12 min.)

CINÉFILO / La Noche del Cazador: Otro camino al oeste
21 hs. – Tres padrinos
, de John Ford (Estados Unidos, 1948, 103 min.)

CINECLUB 9 REINAS en Villa Allende – Ciclo de Cine Oriental
21 hs. – The world
, de Jia zhang-ke  (China/Japón/Franica, 2004, 143 min.)

CINECLUB LA TRAPALANDA en Río Cuarto
21 hs. – Milagro en Milan
, de Vittorio De Sica, (Italia, 1950, 92 min.)

JUEVES 29/4

CINECLUB MIREVEA en San Marcos Sierras
20 hs. – Somers town
, de Shane Meadows (Reino Unido, 2008, 71min.)Los novios del puente Mc. Donalds, de Agnès Varda (Francia, 1994, 5 min.)

CINECLUB LA QUIMERA en La Luna – Ciclo Anarquista
20.30 hs. – If
, de Lindsay Anderson (Inglaterra, 1968, 111 min.)

CINECLUB COLISEO en Bell Ville – Ciclo dedicado a Emir Kusturica
21 hs. – La vida es un milagro
, de Emir Kusturica (Serbia y Montenegro/Francia/Italia, 2004, 155 min.)

SÁBADO 1/5

CINÉFILO / FANTASMA: El romance del muchacho de pañuelo y la humanidad desbordada. Retrospectiva Leonardo Favio
22 hs. – Crónicas de un niño sólo
, de Leonardo Favio (Argentina, 1965, 79 min.) + El amigo, de Leonardo Favio (Argentina, 1960, 10 min.)

DOMINGO 2/5

CON LOS OJOS ABIERTOS en Villa Giardino – Película del mes
20 hs. – Soldado de papel, de Alexei German Jr. (Rusia, 2008, 118 min.)El gato, de Johan van der Keuken (Holanda, 1968, 5 min.)

25/4 – CON LOS OJOS ABIERTOS en Villa Giardino

25 abril 2010

VILLA GIARDINO: SALA TEATRO VILLA GIARDINO

25 de abril, a las 20.00hs:

Película de apertura / Encuentro con el Nuevo Cine Mexicano

20 hs. – Cochochi, de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas (México, 2008, 87 min.) + La balada del pequeño soldado, de Werner Herzog (Alemania, 1984, 45 min.)

Esta ópera prima de Guzmán y Cárdenas se parece un poco a ¿Dónde está la casa de mi amigo?, de Abbas Kiarostami. Aquí no hay que devolver un cuaderno sino encontrar un caballo. Se trata de una travesía, casi cósmica y por momentos cómica, de dos niños indios por el valle de Okochochi, quienes tienen que llevar unos medicamentos a unos parientes. En el viaje, el caballo con el que viajan desaparece. Quizás se lo robaron, quizás el nudo estaba mal hecho. En realidad, es un periplo de conocimiento, y para quien mira el film es un viaje de descubrimiento. Así se revela, paulatinamente, una cultura indígena que convive con la tecnología básica de Occidente: medios de transporte y de comunicación. Hay otra música, otros instrumentos, otro idioma. Una advertencia repiquetea: “Quizás al caballo se lo robó un blanco. Los blancos quieren todo para ellos”. Guzmán y Cárdenas evitan el turismo audiovisual y la curiosidad etnográfica. Es más bien el registro delicado de dos niños en un posible rito de pasaje. Singular y universal, Cochochi es una de las grandes sorpresas del nuevo cine mexicano.

Roger Koza

24/4 – PASIÓN DE LOS FUERTES en el Cineclub Municipal

24 abril 2010

18.30 hs. – CINECLUB MUNICIPAL HUGO DEL CARRIL. Bv. San Juan 49. Córdoba Capital

Pasión de los Fuertes continúa con el ciclo
El Amor (en los géneros clásicos)

18.30 hs. – Algo para recordar, de Leo McCarey (Estados Unidos, 1957, 119 min.)


24/4: CINÉFILO / Fantasma: Función de apertura

24 abril 2010

21 hs. – CINÉFILO / Bv. San Juan 1020 casi esquina Mariano Moreno. Córdoba Capital

FANTASMA – Función de apertura

Querido espectador:
Esta es la primera de muchas cartas que tengo pensado escribirte. Me he sentido bastante sólo últimamente y en esa situación la búsqueda de un confidente se convierte en una rutina desesperada. Necesito sobreponerme a este silencio, hilvanar algunas líneas, sencillamente hablarte de mis emociones mientras me entrego de un modo agotador a este placer que llamo cine. Esta forma de amor, este juego de creencias que me inventé entre la luz y las sombras.
¿Que qué es el cine, espectador? Por mi parte, hasta el momento, se trata sólo de sospechas. No soy buen hablante de ciencias ciertas, te voy contando de paso. Prefiero mis dudas, mis periódicas contradicciones. ¿Y qué sospecho del cine, entonces? Creo que este encuentro entre vos y yo es algo que tiene que ver con él. Esta experiencia de nosotros, esta noche que te pido prestados los ojos. Así de raro es todo, espectador, las luces se apagan y es como sentirnos bastantes solos, pero lo que en realidad ocurre es la presencia de alguien, algo que nos excede, un espectro sobre la tela blanca. A vecés tengo la sensación de que el cine está en el modo en que tu contemplación y la presencia de ese otro desconocido convergen sobre la tela blanca, dando lugar a la Reunión. Ese contacto misterioso y el cambio en tu cuerpo después de eso, el instante a partir del cual ya nunca serás el mismo, espectador. Todo este asunto de la tela blanca.
Voy a necesitar que estés dispuesto a este encuentro, al nuestro. Encontrarnos justo en el medio de esta noche algo hermosa y algo terrorífica. Tengo que avisarte, esa inocencia con la que a veces mirás, quiero decir, esa inocencia con la que a veces miramos es un asunto serio. La belleza, espectador, ciertas versiones de la belleza pueden ser más serias que la renuncia del presidente de la potencia una mañana. La proyección irreversible del mundo. Una revelación bella e incómoda del mundo, de un mundo. Una transformación que se te va metiendo por los ojos. El tiempo del movimiento y el movimiento del tiempo.
Después de una experiencia así, es decir, después del cine, ¿cómo es que podemos aunque sea tratar de seguir siendo los mismos?
No, espectador, ya nunca más serás el mismo.
Fantasma
……………………………………………………………………..

22 hs. – Las playas de Agnès, de Agnès Varda (Francia, 2008, 110 min.)

Se puede consultar la programación completa de Cinéfilo para Abril y Mayo aquí.


22/4: CINE TEATRO MUNICIPAL RIVADAVIA (Espacio INCAA Km. 725) en Unquillo

22 abril 2010

CINE TEATRO MUNICIPAL RIVADAVIA – Av. San Martín 1505 – Unquillo

Ciclo Europa hoy: Nuevos autores del viejo mundo

Fotograma de Tulpan

20 hs. – Tulpan, de Sergei Dvortsevoy (Kazajstán, 2008, 100 min.)

Fotograma de Nunca es tarde para amar

22 hs. – Nunca es tarde para amar, de Andreas Dresen (Alemania, 95 min., 2008)

22/4: CINECLUB COLISEO en Bell Ville

22 abril 2010

21 hs. – SALA SANTA CECILIA CINEMA – Córdoba esquina Sarmiento, Bell Ville.

Ciclo dedicado a Emir Kusturica

Fotograma de Gato negro, gato blanco

21 hs. – Gato negro, gato blanco, de Emir  Kusturica  (Francia/Alemania/Yugoslavia/Austria/Grecia/Estados Unidos, 1998, 127 min.)

22/4: CINECLUB LA QUIMERA en LA LUNA

22 abril 2010

20.30 hs. – Teatro La Luna – Pasaje Escuti 913 esquina Fructuoso Rivera

Ciclo Anarquista

Fotograma de Mimi metalúrgico

20.30 hs. – Mimi metalúrgico, de Lina Wertmüller (Italia, 1972, 121 min.)

Luego de negarse a votar por el candidato de la mafia en su pueblo, Carmelo Mardocheo es obligado a salir de Sicilia, y dejar a su extremadamente aburrida esposa Rosaria, para inmigrar a Turín, donde se enamora perdidamente de Fiore. Con ella Carmelo encuentra una nueva familia. Tienen un niño y el día del bautismo hay un serio enfrentamiento en el café donde están celebrando. Poco tiempo después Carmelo será transferido a Catania, a solamente unas pocas millas de su ciudad natal… Por este film Lina Wertmüller fue galardonada como mejor director en el Festival de Cannes y Giancarlo Giannini ganó el David di Donatello al mejor actor en Italia.

Mirá el trailer de la película en LaQuimera.wordpress.com.

22/4: CINECLUB MIREVEA en San Marcos Sierras

22 abril 2010

20 hs. en EL MISTOL (frente a la plaza), San Marcos Sierras / Bono contribución $ 5

Fotograma de La nana

20 hs. – La nana, de Sebastián Silva (Chile, 2009, 95 min.) + Tienes unas escaleras preciosas, ¿lo sabías?, de Agnès Varda (Francia, 1986, 3 min.)

La sólida película e Sebastián Silva examina la pertenencia de clase en la sociedad chilena contemporánea indagando la interacción cotidiana de una familia de clase media alta y su nana. Silva presenta un universo reconocible, el de los patrones y sus sirvientes, pero sin ser condescendiente, y mucho menos políticamente correcto (o cínico), dibuja personajes queribles y complejos que expresan un orden simbólico. Si bien La nana se sostiene en el enorme trabajo de Catalina Saavedra, que interpreta a Raquel, la nana en cuestión, Silva no desatiende la conformación matriarcal de la familia, en donde el padre, preocupado por sus maquetas y palos de golf no está muy lejos del hijo adolescente que navega en Internet saciando los dictados de su explosión hormonal. Los privilegios y placeres de clase funcionan como contrastes y correlatos de los deberes y padecimientos de clase. Es así que, tras 20 años de servicios, Raquel es uno de los tantos sujetos que viven como “objetos” respetados mientras cumple sus faenas de limpieza y mantenimiento. Su cansancio, y más precisamente la mala relación con la hija mayor de la casa, llevan a la contratación de una segunda mucama. Silva se vale de esto para sugerir cómo un empleo es un territorio existencial, o también cómo la servidumbre compone un modo de ser, pero también, a partir del ingreso de una joven empleada, el joven director le otorga a su dolido y avergonzado personaje la oportunidad de cambiar y explorar su identidad más allá del deber laboral. Ver la transformación de Raquel en la pantalla es un pequeño milagro. En última instancia, La nana es un film rítmico y fluido que prescinde de música y subrayados, y su trama no es otra cosa que una defensa discreta de la dignidad humana.

Roger Koza

21/4: CINECLUB 9 REINAS en Villa Allende: Cine Oriental

21 abril 2010

21 hs. – Oniria Intervalo Cultural / Av. del Carmen 277, Villa Allende, Córdoba.

Ciclo de Cine Oriental

Fotograma de Tropical Malady

21 hs. – Tropical malady, de Apichatpong Weerasethakul (Corea del Sur/Japón, 2004, 88 min.)

Apichatpong Weerasethakul, el intermediario

Confesión: sobre el frente de relaciones entre el arte y el cine, en sus posibles cruces, habíamos, desde hace un tiempo, bajado la guardia, exasperados o decepcionados por la manifestación nostálgica del «séptimo arte» y la manifestación y repetición de los grandes metteurs en scène como malos artistas plásticos. Ha bastado con un día pasado en las salas de Primitive, la primera gran exposición de Apichatpong Weerasethakul en Francia, para que nuestro interés se reavive con una fuerza inesperada. Y no solamente con motivo de la imaginación sin límites que encontramos en el cineasta tailandés, sino incluso en el sentido en el que los términos del debate quedaban aquí renovados. En efecto, sin los lazos entre arte y cine se encuentran en el corazón de Primitive, no es por razones formales o teóricas sino, de modo más dramático, porque la expresión, en su conjunto, queda atravesada por la búsqueda de un “lugar nuevo”: un espacio posible para acoger a personajes inéditos, tan frágiles y juguetones como desesperados.

Plataforma múltiple

Que Apichatpong Weerasethakul sea el dueño de la obra de esta experiencia no es algo totalmente sorprendente. Forma parte de un grupo de cineastas que no ha conocido, desde el comienzo de su carrera, la barrera de las disciplinas. Así, cuando Blissfoully Yours se impuso como la revelación en el Festival de Cannes de 2002, Weerasethakul era en ese mismo momento un artista invitado al Palais de Tokyo y su película había sido producido por la compañía Anna Sanders, dirigida por los artistas Pierre Huyghe, Philippe Parreno y Dominique Gonzalez-Foerster. E incluso si, desde hace tiempo, si su prestigio se ha consolidado en el éxito por parte de la crítica con cada uno de sus largometrajes que hemos encontrado, él no ha parado, por lo tanto, de producir videos, más artísticos o experimentales, para diferentes museos o galerías. Lo que permite apreciar la exposición del Musée d´Art Moderne, es entonces la amplitud exacta de su trabajo.

El proyecto Primitive, se anuncia, de entrada, como «plataforma», incluyendo, más allá de la exposición presentada, el próximo largometraje del cineasta Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (en rodaje). Puede que en efecto este tipo de anuncios no sea lo más interesante aquí tal y como tenemos la impresión, después de haber recorrido las salas del MAM, tras haber estado frente a un conjunto de piezas que poseen ya una coherencia interna y su propio tema. Entre la película que vendrá y la exposición actual, el lazo no parece sobrepasar los juegos de ecos temáticos, alrededor de las cuestiones de la memoria individual y colectiva, como existe ya entre las diferentes partes de la obra de un artista.

Si la exposición Pritimive navega entre el arte y el cine, es menos en función de un trascurso exterior (la película Uncle Boonmee) que de forma interna, en las relaciones entre sus diferentes componentes y esas relaciones establecidas entre ellos. Primitive se compone en efecto de una decena de trabajos (libro, dibujo, fotos, videos sobre todo) realizados en el poblado de Nabua. En este pequeño poblado del noroeste de Tailandia, la armada nacional ha masacrado, hace una cuarentena de años, las granjas comunistas. Apichatpong Weerasethakul decidió instalarse durante varias semanas, para explorar, de forma indirecta, esta misma sepultura. Filmando la desocupación cotidiana de los adolescentes, escuchando sus historias y sus canciones, proponiéndoles también actividades extrañas y nuevas: filmar un videoclip, construir una nave espacial.

Han surgido un conjunto de piezas brillantes que para algunos guardan cuenta con el documental (Making of the Spaceship), para otros el cuento cruel (An Evening Shoot: los adolescentes disfrazados como soldados disparando contra un joven que cae y luego se levanta; A Delicated Machine: una nave espacial que despega débilmente por los aires tras volver a posarse), para otros también al experiencia musical (Nabua Song, protest song nostálgica; I´m Still Breathing, largo clip hedonista). Y este conjunto compondría sin duda algo así como una exposición de arte contemporáneo si no fuera animada por completo por un video epónimo que reinscribe en este espacio la cuestión del cine.

Una instalación cinematográfica

A pesar de que Primitive se disponga en dos pantallas en ángulo abierto, no es una instalación común para el flaneur baudeleriano. La gran sala que ocupa viene a concluir con el recorrido. Y tras el visionado, el espectador no tiene otra elección que dar media vuelta. Una atmósfera sonora densa (ruidos de la jungla) y dos bancos dispuestos a lo largo de la pared separan el lugar. Definida espacialmente como un término, condensa y reúne, en ella, todos los elementos que hemos visto anteriormente en los trabajos separados: explosiones, fuego y humo, adolescentes, adolescentes, guitarras y una nave espacial.

Pero todos estos componentes entran aquí en resonancia unos con los otros encontrando su lugar en el seno de una duración articulada. El espectado llega a un momento arbitrario de la proyección del filme, que no posee un comienzo, una mitad y un final, claramente delimitados, más que siguiendo el curso de un día. Primera secuencia: en mitad del mediodía, los adolescentes se sumergen desde lo alto de una presa, lanzándose desde una plataforma circular, dando vueltas con sus motos o simulando una batalla en medio de una nube de humo. Segunda secuencia (la más corta): mientras que la tarde cae en la jungla, una figura blanca, extrañamente vestida y enmascarada, atraviesa a paso rápido un claro del bosque, se incendia y se desploma. Tercera secuencia: un grupo pasea en la noche, provisto de antorchas, y juega con fuegos artificiales mientras que oro duerme y discute, tumbados en el corazón rojizo de la nave.

Este relato está por otro lado sostenido por un relato fragmentario en voz en off. Un joven cuenta cómo, de niño, perseguía en la jungla los halos de luz que, al modo de linternas mágicas, proyectaban las historias de los personajes fantásticos, lobo o princesa; cómo estas visiones desaparecían progresivamente en la adolescencia; cómo definitivamente volvían como sueños en la edad adulta en tanto que imágenes de vidas anteriores, acompañadas de un nuevo sueño, una máquina con la que viajar al futuro. Los tres tiempos del relato y los tres momentos del día de los adolescentes construyen de ese modo una doble ficción disyuntiva, sobre los juegos colectivos y los sueños individuales, que para empezar no parecen coincidir más que de forma lejana, por simples motivos geográficos y visuales (la jungla, las luces).

Pero, mientras que la película vuelve a comenzar en bucle, el espectador percibe poco a poco cada vez con mayor claridad una distinción en la forma en que las dos pantallas reaccionan la una en la otra, en el sentido químico del término, en relación a la historia contada. Si la pantalla de la izquierda permanece continuamente del lado de la inscripción documental, la de la derecha presenta, por su parte, un mundo más inestable e híbrido, más permeable o fantástico. Es en la pantalla de la derecha por ejemplo donde aparecen los subtítulos, como si solo ella hablara. Es también en la pantalla de la derecha donde se dibuja la extraña figura, un poco princesa, un poco lobo, que camina y se incendia. Es en esa misma pantalla, en fin, donde se estiba la nave espacial: en una lejana humareda al comienzo, después de forma central a lo largo de toda la escena nocturna. A lo largo del relato de la vida futura, un episodio es tomado en la imagen de nuevo de forma literal, como si los adolescentes adormecidos se convirtieran, por un momento, en los actores inconscientes del sueño del narrador.

Hemisferios y tópico

Ahora bien, esta diferencia de naturaleza entre las dos pantallas no implica que no notemos otros tipos de fracturas o de división en la filmografía del cineasta, en particular en la gran ruptura de Tropical Malady: una historia de amor entre dos chicos era tratada desde el comienzo de forma naturalista antes de ser interpretada, en un segundo momento, bajo la forma del cuento y de la caza del tigre. Por lo tanto, la ecuación es más compleja en Primitive: no se trata únicamente de la reformulación de una misma historia, sino de la interpretación de dos ficciones concurrentes (los juegos, los sueños) que necesidad de la añadidura de un tercer final más flotante. Y la copresencia espacial reemplaza, en parte, la sucesión temporal.

Forzando apenas el trazo, podríamos decir que la instalación de Primitive forma una especie de tópico freudiano, donde el inconsciente de la voz en off viene a perturbar la consciencia de las imágenes en el seno de una pantalla subconsciente. En la Haus der Kunst de Munich, donde la exposición se presentó la primavera pasada, las dos pantallas se encontraban dispuestas la una sobre la otra. La supresión de esta superposición visual tiene sin duda la oportunidad de ocupar el espacio parisino, más amplio y más desocupado. Indica probablemente la preocupación del artista por evitar una lectura simbólica demasiado insistente. Puestas directamente en el suelo, las dos pantallas de Primitive evocan también las dos regiones de un cerebro donde solo un hemisferio sería sensible al lenguaje.

Deberíamos estudiar más detalladamente las reglas y las perturbaciones de esta visión estereofónica (también las imágenes documentales de la pantalla de la izquierda desbordan por intervalos regulares la pantalla de la derecha, pero solo una luz roja, como escapada del corazón de la nave, llega a desplazarse, en la duración de un plano, en la pantalla de la izquierda). Pero tememos dar ya una visión demasiado seca y abstracta de un trabajo que funciona, en todo momento, a través de la evidencia poética de estos acercamientos: de un gato salvaje aplastado en los delicados brazos contra la máscara de un soldado perdido en la batalla, de un rostro acostado de perfil a un rostro dibujado de frente, de un adormecimiento colectivo a la deflagración coloreada de un cohete. Este inquieto Edén de juegos y sueños no para también de oscilar también entre la disolución onírica y la amenaza marcial. Es suficiente por ejemplo por ejemplo con que el relato se detenga brevemente y que otra voz se interponga en un aviso brutal: «¡A tierra! ¡Bocabajo!», para que la violencia interpretada de las peleas y de las explosiones encuentre, en el instante, su peso de realidad.

El crepúsculo de la adolescencia

El conjunto de Primitive se ha realizado en un periodo de intensa contestación social en Tailandia y, si este trabajo evoca para empezar la memoria de una masacre pasada, entra también en resonancia con las luchas actuales. Todo sucede como, si de cara a este tartamudeo terrorífico de la historia, Apichatpong Weerasethakul hubieran buscado reunir todas sus fuerzas, tanto artísticas como cinematográficas, para concebir una obra de resistencia que sea a la vez lúdica y soñadora, individual y colectiva, explotada y reunida, aleatoria y construida.

En el seno mismo de la exposición, la instalación cinematográfica Primitive condensa, hasta su punto de incandescencia, sus deseos contradictorios. Los jóvenes que presentan avanzan a lo largo de un espacio paradójico, una zona mutante entre el día y la noche, como entre la infancia y la edad adulta. Puesto que si recuerdan, a primera vista, a los adolescentes de Gus van Sant, o a los kids de Larry Clark, su teatro mágico, que interpreta en la jungla la violencia del mundo, les reenvía más bien junto a las antiguas figuras de los maestros locos de Jean Rouch. Y solo sin duda un dispositivo, errado e híbrido, podría dibujar la escena inflamable de esta adolescencia crepuscular.

Patrice Blouin
Cahiers du cinéma, nº 650

(Texto extraído de muchotiempohestadoacostandometemprano.blogspot.com )


21/4: CINÉFILO / La Noche del Cazador: La culpa es de Abel Ferrara

21 abril 2010

21 hs. – CINÉFILO / Bv. San Juan 1020 casi esquina Mariano Moreno. Córdoba Capital

La culpa es de Abel Ferrara

The Addiction de Abel Ferrara

21 hs. – The addiction, de Abel Ferrara (Estados Unidos, 1985, 82 min.)

¿Qué es una película de culto?, la definición (film que atrae a lo largo de los años a un grupo reducido de seguidores) no dice mucho, puede incluir a Troll 2 y la obra entera de Godard. La clave estaría en la relación que entabla una película particular con el espectador, una pelifilia.
Se considera que Abel Ferrara es un director de culto porque la mayoría de sus películas cumplen con los requisitos antes mencionados, bien, seria bueno saber donde se lleva acabo esa liturgia.
La Adicción (1995) contiene muchos elementos ideales para convertirse, ¿no lo será?, en una película de culto: vampirismo, drogas duras, citas filosóficas que van de Kierkegaard a Sartre pasando por Nietzsche, imágenes documentales de la guerra de Vietnam, de los campos de exterminio nazis, de Sarajevo, Lily  Taylor y Christopher Walken.
Pero es un film de vampiros tangencial porque hace uso del tema, no de la mitología, los conceptos filosóficos inquieren sobre la culpa, la redención y la naturaleza del mal preocupaciones que atraviesan la obra de Ferrara, quien probablemente pertenezca al linaje John Ford, esto es, personas cultivadas pero rabiosamente anti – intelectuales. En todo caso La Adicción es una película de culto, más exactamente una extraordinaria película culta que juega mediante su puesta  a no serlo.

José Fuentes Navarro