8/5 – CINÉFILO/FANTASMA: Sigue la retrospectiva dedicada a Leonardo Favio

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22 HS. – CINÉFILO (Bv. San Juan 1020 casi esquina Mariano Moreno)

RETROSPECTIVA LEONARDO FAVIO. El romance del muchacho de pañuelo y la humanidad desbordada

El dependiente, de Leonardo Favio (Argentina, 1969, 87 min.)

Para aquellos jóvenes cinéfilos que sólo conocen a Leonardo Favio como cantante, encontrarse con su cine puede ser una gran sorpresa. Ese señor pelado, su pañuelo, las canciones risiblemente cursis que podemos ver algunos sábados a la tarde en crónica tv; no traen a la mente la imagen de un gran artista precisamente. Pero Favio realmente encuentra su voz en el cine. Realizador autodidacta, por momentos su estilo parece ser altamente instintivo; es decir sus obras se alejan de lo que podríamos considerar una gramática cinematográfica convencional para hacer prevalecer la sensibilidad del artista, cualidad inasible que rompe moldes y estructuras.

Pero no nos equivoquemos, Favio no es un improvisado. La puesta en escena en El dependiente (1969) es, por momentos, magistral. Ver sino como utiliza el juego de luces y sombras para caracterizar el espacio en la casa del personaje de Graciela Borges. Riesgo e inventiva están entonces en función de un estilo y una búsqueda. Para El dependiente, LF decidió filmar en Derqui, un pueblo chico de la provincia de Buenos Aires. No filma en decorados sino en casas del pueblo, casas viejas hechas de chapa y ladrillo. Una suerte de neorrealismo filtrado por la poética personal del director. Es que Favio entiende que el cine es representación, pero su referente ineludible y su materia es la realidad.

Y esto nos lleva a considerar otro aspecto de la obra de LF y el estado del cine en general. La intención de Favio – según el mismo director- es hacer un cine popular. En el 2010 la película Avatar rompió todos los records de taquilla y se convirtió en la más vista de la historia. Esa película es el ejemplo más acabado de un modelo cinematográfico que se ha apropiado de las salas de todo el mundo. Un cine que prescinde de lo real y lo sustituye por una imagen virtual. Avatar deja de lado lo más específico del cine como arte, la capacidad de poner en pantalla una imagen de la realidad para desnaturalizar nuestra mirada sobre la misma. Para quienes aman el cine se trata de una pequeña tragedia: una película que intenta hacer un alegato sobre el amor a la naturaleza al mismo tiempo que la desprecia al dejarla fuera de la pantalla. Un despropósito de 300 millones de dólares.

Esta parece otra discusión pero no lo es. A Avatar oponemos El dependiente. En contra de lo que se ofrece en las salas comerciales proponemos este espacio. Un espacio donde los nuevos cinéfilos pueden comenzar a conocer un verdadero autor y los viejos pueden redescubrir una pequeña obra maestra del cine nacional. Y un espacio donde en conjunto creemos que el cine popular debe ser verdadero, como el de Chaplin, Renoir, Mizoguchi, Scorsese, Malick, Kawase. Como el de Favio.

Santiago Gonzalez

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